El Beso | Gustav Klimt

El beso | Gustav Klimt | 1907-1908 | Pintura | Art Nouveau | Óleo sobre lienzo | 180 x 180 cm | Galerie Belvedere, Schloss | Viena

Esta obra tan popular del pintor austriaco, Gustav Klimt, es uno de los mejores ejemplos del Art Nouveau, aplicado a la pintura.

Fue expuesto en la Kunstschau de 1908, donde Klimt consiguió 2 grandes éxitos, vender el Retrato de Emilie Flögel y El beso, este último adquirido por el Estado austríaco para la Galeria de Arte Moderno. Curiosamente la mujer que sale en este cuadro tambien sería Emilie Flögel, su amante en ese momento.

Gustav Klimt era conocido por su apetito sexual, que se refleja en sus, al menos, 14 hijos con distintas mujeres. No es de extrañar la temática que normalmente utilizaba en sus obras.

En cuanto a la obra, estamos ante la obra cumbre del periodo de oro, como se denominaría debido a los materiales que utilizaba para realizar sus cuadros. En esta obra se elimina por completo el espacio y la profundidad, reflejando a ambos cuerpos en un sólo “bloque”, donde el espacio es reducido. La intimidad que transmite la obra es magnífica, donde la importancia de la misma es vital.

El uso del color, en su periodo de oro, obviamente invita a la detallada observación. Los elementos florales del lugar donde se situan son un acierto, para rodear a la obra de un aura irreal e idealizada.

El volumen no se presenta en la obra de manera importante, ya que se buscaba crear unos cuerpos planos, donde la importancia es el núcleo de la pintura, no su realismo.

Aunque las figuras están “abrazadas”, su posición es tensa. La posición de las figuras, la fuerza que transmiten las manos masculinas sobre la cara de la mujer, e incluso la posición de sus cuellos, que no es natural, y transmite tensión.

Sin lugar a dudas, la mejor obra de Klimt y un gran ejemplo de la calidad artística que puede alcanzar el Art Nouveau.

El Beso - Gustav Klimt


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La libertad guiando al pueblo | Eugène Delacroix

La libertad guiando al pueblo | Eugène Delacroix | 1830 | Pintura | Romántico | Óleo sobre lienzo | 325 x 260 cm | Museé du Louvre | París

Delacroix fue discípulo de Géricault, marcando claramente su influencia pictórica, aunque también recurrió a Rubens y la escuela veneciana, para dotar de volumen y colores específicos. John Constable se convirtió en uno de los pintores más seguidos por Eugène, motivo por el cual viajó a Inglaterra en 1825. Todas estas influencias dan como resultado esta magnífica obra, que tiene como obvia influencia “La balsa de la Medusa” de Géricault.

En esta obra se reflejan los sucesos revolucionarios que se dieron durante los días 27, 28 y 29 de julio de 1830, y que pusieron fin al reinado de los Borbones en Francia.

La composición de la obra gira entorno al personaje femenino, formando un eje triangular, donde la posición de los elementos están perfectamente planificados y colocados. En el plano inferior podemos observar los caidos en la revolución, otorgándole la carga dramática y dotando de contexto a la obra. Los colores ocre y oscuros predominan en la obra, dejando solamente al personaje femenino y su fondo iluminado fuera de la ecuación, resaltando aún más si puede el mensaje de la obra.

Fuera de la composición triangular tenemos 2 elementos diferentes. En la parte izquierda podemos ver a las masas, al pueblo, al que se está motivando para continuar con la revolución. Estos ya están decididos a continuar, donde podemos observar las expresiones corporales y faciales decididas de los personajes. Importantes son los 2 personajes que encabezan la parte izquierda, de vestimentas muy distintas, e incluso razas, demostrando que esta revolución para por todas las clases sociales, desde las más bajas a los burgueses.  En la parte derecha, simplemente nos dibuja la Catedral de Notre Dame, para localizar la acción en la capital francesa y para conseguir mayor profundidad en la pintura.

La Libertad guiando al pueblo - Delacroix

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El columpio | Jean-Honore Fragonard

El columpio | Jean-Honore Fragonard | 1767 | Pintura | Rococó | Óleo sobre lienzo | 81 x 64.2 cm | Wallace Collection | Londres

Probablemente la pintura más famosa del pintor francés Fragonard, el Columpio, es uno de los mejores ejemplos que tenemos de la pintura de estilo rococó.

Podemos ver una escena idealizada, en un entorno con mucha vegetación, donde una dama es columpiada con el impulso de su marido, que se encuentra detrás de ella. Mientras, ella se encuentra flirteando con un hombre que se encuentra recostado delante suya. La escena cobra cierto simbolismo y el uso de la luz crea un significado claro. Mientras que ella es la protagonista de la escena, los dos hombres se encuentran en una penumbra casi absoluta, para mostrar el secretismo de la escena y a su vez consigue que esta dama sea el centro de todas las miradas.

Los detalles de la pintura son simplemente fabulosos, con muchísimos detalles, como el de su pequeño zapato, que sale despedido por el impulso del columpio.

Gabriel Francois Doyen fue el primer en criticar esta obra, debido a que según su criterio, era una obra “frívola”. Posteriormente se la devolvería al autor, mostrando su malestar.

Es totalmente innegable que la obra ha influenciado en gran medida a trabajos posteriores de otros autores, dentro de la pintura y la escultura, e incluso en aspectos estéticos de películas como “Enredados” de Disney.

El Columpio 0 1

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